| |
RESEÑA
HISTORICA DE LAS 6 HORAS |
 |
|
Cuando
se inauguró el 7 de febrero de 1982 el Autódromo
de Tocancipá, se superó simultáneamente
una grave crisis que afectaba el desarrollo de las carreras
en Colombia. Desde 1978 se había cerrado el Autódromo
Ricardo Mejía y las competencias se realizaban en
cualquier lugar improvisado mientras el Club Los Tortugas
lograba abrir el escenario cuya construcción propició
aportando los terrenos actuales y encabezando una sociedad
anónima, Autódromos S.A. que es hoy su propietaria
y gestora.
Tocancipá
se abrió con más entusiasmo que técnica,
pues la pista apenas estaba trazada en su parte inicial,
con el circuito de 2.040 metros, que es el que hoy se conoce
como el trazado corto. Su parte mixta, que hoy sigue siendo
clave en muchas carreras especialmente de las categorías
promocionales, recibió el nombre Motor, revista que
instaló allí una de las primeras vallas del
escenario.
La
Copa Renault, las herencias de los monoplazas de la Fórmula
Colombia, los turismos modificados que provenían
de la famosa Copa Marlboro y las competencias de monstruos,
que eran para los autos americanos con motores V8, se trasladaron
con toda su fiebre represada al nuevo escenario en el cual
las facilidades eran muy básicas.
No
había muro de pits, los bordillos no estaban marcados,
las instalaciones para control técnico eran menos
que primarias y para los pilotos apenas si había
una mínima zona cubierta de talleres. Pero así
empezó todo, aunque no exento de controversias, enfermedad
que es crónica en el automovilismo, desde la Fórmula
1 hasta cualquier evento doméstico. Hubo una Copa
Fiat totalmente nueva y en líneas generales las carreras
se dividieron entre grandes y chicos, quedando los famosos
monstruos en una tolda aparte y hasta independiente.
En
1986 la tensión subió de tono entre los protagonistas
de ambos grupos, a tal punto que hubo momentos de posiciones
irreconciliables que estaban generando un peligroso y molesto
cisma entre los corredores.
Tan
joven como la pista y esa nueva época del automovilismo,
la revista MOTOR que circulaba desde noviembre de 1981,
se ofreció para conciliar los ánimos y su
director José Clopatofsky Londoño propuso
un evento que no tuviera antecedentes y sí mucho
futuro si los carros aceptaban correr sin distingos de tamaño
y cilindradas, todos al mismo tiempo.
Con
el apoyo decidido de Autódromos S.A. y de la firma
Wagner Cofre, se creó el Premio Wagner Cofre –
Motor cuya primera carrera fue a 100 vueltas, una distancia
sumamente exigente para los carros en un circuito tan corto.
Pero el encuentro dio sus frutos. Simcas, Renaults, Camaros,
Fords, prototipos de la más auténtica mecánica
nacional, se midieron entre sí y olvidaron las rencillas
y Motor, para neutralizar aún más las rivalidades,
impuso que se corriera en el sentido contrario a las manecillas
del reloj, trazado que hoy se conoce popularmente con el
nombre de la revista. Todo fue una gran novedad.
Pablo
Gómez, en un Simca, siempre distinguido con el número
10, les ganó por escaso margen a Fernando Sánchez
y Rafael Guerrero, cuyo Camaro hizo las mismas 98 vueltas
del ganador. Los resultados reseñan que estaban en
la misma vuelta Lucio Bernal y Max Leitner en un Fiat y
Gustavo Yacamán y Alberto Zurcher, ambos en Renault.
Al
bajar la bandera a cuadros, el Premio Motor Wagner Cofre
estaba ya planillado para su segundo capítulo, pero
hubo que diseñar todo un esquema de obras en el autódromo
para que pudiera ser funcional y seguro. Los beneficios
de la primera carrera se destinaron a cercar el escenario
para poder controlar el público y en los años
sucesivos la competencia dejó sustanciales aportes
físicos en el autódromo como los puestos de
comisarios, la primera tribuna cubierta que lleva el nombre
de “6 Horas”, la compra de los equipos de comunicaciones
para los directivos que al comienzo se entendían
a través de un elemental sistema de banda ciudadana
con aparatos, obviamente, prestados por voluntarios.
La
segunda carrera del premio Wagner Cofre fue en 1987, pero
ya a tres horas en la cual se registró el triunfo
del Fiat 147 Turbocargado de Honorato Espinosa, muy cerca
del famoso Renault 4 de Felipe Solano y Gustavo Yacamán.
El ganador hizo 268 vueltas por la pista corta. En esas
primeras carreras y hasta la de 1982, siempre hubo una clasificación
general única para efectos de tener una bolsa de
premios integral.
Los
carros recibieron handicaps de acuerdo con su rendimiento,
sistema que fue tan controvertido como interesante pues,
a la larga, todos tenían la misma opción de
aspirar a las sumas gruesas de la bolsa de premios que eran
en dinero contante y sonante, como lo es 20 años
después.
En
1988, la revista MOTOR subió la barra y lanzó
la carrera a 6 Horas, para lo cual hubo que financiar por
parte de los promotores la electrificación parcial
del escenario, que hasta el momento se iluminaba y funcionaba
con plantas alquiladas, que nunca dejaron, desde esa primera
carrera nocturna en Tocancipá, de anotar dentro de
los sucesos importantes de la fecha un apagón anual
que tuvo continuidad y fue un ritual hasta no hace muchos
años. Mejor dicho, pocos.
Felipe
Solano, Álvaro Mejía y John Estupiñán,
con un R4 preparado por Peter Goldring, en cuya memoria
se entrega todos los años un trofeo al automóvil
de mayores méritos o mejor desarrollo de la temporada,
fueron los primeros ganadores de unas 6 Horas, con 274 vueltas,
tres más que las que lograron Luis Jenaro Rico, William
Rudd y Héctor Orjuela en un Fiat 147.
Desde
ese momento, las 6 Horas quedaron instaladas como a prueba
reina del automovilismo nacional y la gente no cesaba de
comentar todas las emociones del evento. La parte nocturna,
las fogatas, el escenario colmado y las fiestas que lo acompañaban,
todo hizo historia hasta más allá de las fronteras,
desde donde comenzaron a llegar pilotos y autos en busca
de ganar la prueba más prestigiosa, original y exigente
de la región.
Los
ecuatorianos Andrés Chiriboga y Miguel Morejón
se impusieron en el 89 en un Porsche, que es el único
auto extranjero que ha logrado ganar la general de las 6
Horas en toda su historia. Pero lo hizo con mucha amplitud
y facilidad pues la fina máquina alemana derrotó
a los carros de mecánica nacional pura pero menos
sofisticados o a los turismos que escasamente llegaban a
los 1.500 centímetros cúbicos.
La
carrera de 1989 marcó otro acontecimiento importante.
Invitado por José Clopatofsky, el piloto neocelandés
Rob Wilson corrió en el Fiat Turbo del Botero Racing
Team, pero adicionalmente con su asesoría se puso
en marcha el primer curso de pilotaje para los jóvenes
colombianos, y el programa, inicialmente promovido por la
Esso Colombiana, desembocó en la actual Escuela de
Pilotos Ford, por la cual han pasado más de mil interesados
en conocer los fundamentos de este deporte.
La
década de los 90 fue estelar para las 6 Horas. En
la carrera de ese año 90, debutó en la pista,
desempolvado y recuperado de una largo abandono, el famoso
Lola Canam que habría de marcar una época,
corta, pero que jalonó tremendamente la llegada de
nuevas máquinas, que en la pista que estrenaba la
ampliación en la parte norte era mucho más
veloz y podía recibir más participantes.
En su primera salida, el Lola dio unas efímeras 12
vueltas pero fueron fulgurantes contra los carros locales
que una vez más, estuvieron precedidos en la meta
final por uno de los “chicos”, como era el Mazda
323 de Ricardo Cano y Jorge Cortés, ganador de la
general y oriundo de los talleres del Sesana Racing Team.
En
el 91, el Lola aguantó hasta el final conducido por
Rob Wilson, Oswaldo Fajardo y José Clopatofsky, pero
perdió la general por efecto de los handicaps que
favorecieron la victoria del veterano BMW M•3 en el
cual Pablo Bickenbach, John Estupiñán y el
mismo Wilson se anotaron como los últimos ganadores
de las 6 Horas con esta modalidad de resultados.
Desde
el 92, los premios se dan por categorías y así
comenzó a crecer la lista de ganadores, en grupos
cada vez más reñidos. El Sesana Racing trajo
un Súper Camaro, a lo cual le respondió el
grupo de Oswaldo Fajardo con otro auto similar de origen
americano y en el 93 fue el Oldsmobile “Pacman”,
que venía de ganar el centroamericano, el auto que
se llevó la general con Oswaldo Fajardo, el dominicano
Luis Méndez y Juan Carlos Rojas. Al mismo tiempo,
los registros cayeron sustancialmente por la ampliación
de muchas de las curvas, marcando un nuevo patrón
para las estadísticas.
Entre
los turismos vinieron el Mercedes 2.5 de los hermanos Pombo
para contrarrestar al BMW y lo propio hizo Ronnie Albrecht
con un Peugeot Turbo que mandó confeccionar a su
medida personal en Francia. De todos esos, sólo el
BMW se mantiene activo y es el carro que más veces
ha ganado la prueba con 8 triunfos en 10 participaciones.
Los
pilotos de fuera de Bogotá nunca han faltado a las
6 Horas, pero la victoria que indicó su potencial
fue en 1994, cuando Jorge Puyo y Francisco Ocampo ganaron
la refinada categoría de los turismos modificados
de 1.300 centímetros cúbicos, sin duda la
más difícil y competida a lo largo de la historia.
La
contra réplica del Sesana Racing no se hizo esperar.
Un flamante Spice, ya ganador de las 12 Horas de Sebring
se instaló en Tocancipá y no tuvo problemas
en hacer valer su superior tecnología en manos de
Lucio Bernal, Ricardo Cano y Jorge Cortés, vencedores
del 94 en la general.
Recién
llegado de las competencias europeas, Juan Pablo Montoya
debuta en las 6 Horas de 1995 y se da el lujo de ganar dos
veces en el mismo día pues conduce alternadamente
en el Spice del Sesana que ganaba sin problemas y también
en el Oldsmobile de Oswaldo Fajardo, al lado de Andrés
Felipe Gómez y Jaime Guerrero.
Para
las clasificaciones del año 96, el Sesana Racing
colocó en el Spice un motor Pontiac, llevado a su
máxima cilindrada y rendimiento, sobre llantas de
alto agarre para que Montoya dejara el récord de
la pista en su más mínima medida. Y lo logró
al clasificar el auto en un extraordinario tiempo aún
lejos de ser igualado.
El
14 de diciembre del 96, en las horas de la tarde –curiosamente
la única vez en que se han hecho las clasificaciones
diurnas debido a difíciles condiciones climáticas,
Montoya giró en un minuto, dos segundos y 77 milésimas
a un promedio de 158, 333 kilómetros por hora.
Al
día siguiente, ganó la prueba junto con Cortés
y Guzmán, pero ya no pudo volver a correr en Tocancipá
por sus compromisos profesionales. Fue una gran despedida
hacia las grandes ligas.
La
historia ha seguido su curso, ano tras año y las
6 Horas siguen siendo el eje del automovilismo nacional.
Siempre se han hecho bajo unas reglas propias que, en campeonatos
sucesivos, se adoptaron y han generado progresos para el
deporte y ha promovido innovaciones como la transformación
de los formula Renault Van Diemen que trajo el Club Los
Tortugas en prototipos, conversión que ha sido emulada
en Ecuador y Venezuela para conformar uno de los grupos
de mayor competitividad del momento.
Accidentes
de todos los calibres y emociones que involucran las vivencias
de más de mil equipajes que han tomado la partida
en los 19 años con todo tipo de expectativas y resultados,
finales reñidos como el de 1986 con cinco autos en
la misa vuelta al caer la bandera, victorias holgadas hasta
con 20 vueltas de ventaja, especialistas en la carrera como
Diego Guzmán con siete triunfos en nueve participaciones
o asiduos del podio como Jorge Cortés con 11 visitas
al primer escalón, seguido en esa estadística
por Guzmán con siete, Jairo Cifuentes con el mismo
botín y Gonzalo Clopatofsky con seis.
De
ese selecto grupo de protagonistas, tres gladiadores de
las pistas han estado en las 19 ediciones corridas hasta
el momento: Jorge Cortés, quizás el piloto
más laureado del automovilismo colombiano, Oswaldo
Fajardo y Jairo Cifuentes, el gran especialista en las competencias
monomarca.
También
patrocinadores. En el año 88, se retiró Wagner
Cofre e ingresaron Doria, el patrocinador más fiel
y antiguo del automovilismo, acompañado por el Automóvil
Club de Colombia. Así, la prueba, hasta su edición
del 2004, se llamó el Premio Doria-MOTOR-ACC. A ellos
se suman centenares de empresas que han anunciado en los
vehículos o han participado directamente en el apoyo
a la organización, que desde 1988 fue asumida en
la parte deportiva por el Club Los Tortugas.
Y
ni hablar de pilotos extranjeros. Las 6 Horas son la carrera
clave y una meta para decenas de pilotos ecuatorianos y
venezolanos que nunca faltan a la cita donde se han apuntado
neocelandeses, ingleses, franceses, italianos, puertorriqueños,
costarricenses, peruanos, americanos, argentinos, polacas,
panameños, cubanos, mexicanos y dominicanos.
Precisamente,
en el 2003, cuando el Club cumplió sus cincuenta
años de existencia, se tomó la decisión
de incorporar las 6 Horas por primera vez dentro de un campeonato,
que Tortugas diseñó a 12 Horas, divididas
en cuatro competencias y con la interesante modalidad del
puntaje otorgado al paso de cada hora de la docena prevista.
El
formato se adoptó adicionalmente para complementar
los campeonatos nacionales y regionales por lo cual las
pruebas se hicieron sobre el final del año y el comienzo
del siguiente para no interferir los calendarios de otros
y de la Federación que, desafortunadamente, no se
han desarrollado de la manera prevista.
Por
eso, el Club decidió adelantar las 12 Horas del 2005
para el segundo semestre y así ofrecerle al automovilismo
un certamen del más alto nivel, que coincidirá
con la edición número veinte del premio Motor
y será el inicio también del año 25
de publicación de la conocida revista del Diario
EL TIEMPO.
Todas
estas coincidencias históricas tienen un feliz acompañamiento
institucional y promocional. Gracias al aporte de Petrobras,
la enorme petrolera del Brasil que tiene importantes actividades
en el país y en breve extenderá sus servicios
al mercado de aceites y gasolinas, el campeonato se llamará
ahora Doria-Petrobras-Motor, luego de un acuerdo muy positivo
que seguramente se prolongará por varios años.
En
la misma tónica de permanencia y de realizar un trabajo
conjunto que lleve al crecimiento de las 12 Horas, se han
vinculado empresas de enorme importancia mundial en el sector
automotor como Saint Gobain de Colombia, Bosch, Renault
y Toyota a través de Sofasa, Bridgestone-Firestone,
el Automóvil Club de Colombia, Autódromos
S.A. y la propia Federación Colombiana de Automovilismo.
El
próximo 26 de Junio rodará una nueva edición
de este campeonato y las 6 Horas del 9 y 10 de diciembre
venideros, volverán con renovadas promociones e interés.
El Club Los Tortugas y Autódromos S.A. han puesto
en marcha un plan conjunto de revitalización de todo
el campeonato y, como siempre, comprometen todo su empeño
y entusiasmo desinteresadamente por el desarrollo del automovilismo
nacional.
Pero todo esto se hace día tras día, carrera
tras carrera, sumando los esfuerzos de cada piloto, de cada
preparador, de cada organizador, de cada directivo, de todos
los patrocinadores. No ha sido un camino fácil pero
se ha logrado hacer una larga y fructífera ruta en
la historia, que hoy hemos mirado a grandes aceleradas,
con imágenes entresacadas de archivos que nos recuerdan
cómo han pasado los años. Pero también,
nos dicen que han valido la pena...
Bienvenidos
a las 12 Horas Doria – Petrobras - Motor
|